En el marco de la política de transparencia y regularización integral de la actual gestión de la Empresa, se comenzó a desarrollar un abordaje diferente para resolver la problemática de las conexiones clandestinas.
Esta decisión empresarial viene a revertir la herencia de largos años de inacción y abandono que han consolidado la cultura de la clandestinidad del servicio eléctrico en algunos sectores de la sociedad, informó la empresa en su página web.
El presidente de Enersa, Uriel Brupbacher, afirmó: “Estamos ordenando la Empresa puertas adentro y, al mismo tiempo, regularizando la relación con nuestros usuarios. La transparencia también tiene que ver con la equidad: que todos los entrerrianos estén bajo las mismas reglas y que quienes cumplen no se vean perjudicados por quienes no lo hacen. Esta es nuestra política de gestión, y con este programa buscamos un servicio más justo, seguro y sostenible para todos.”
El trabajo comenzó en los Barrios Chacra 99, Paraná XX, y El Morro, todos de la capital provincial, donde se detectaron irregularidades que, en promedio, datan de 15 años de antigüedad.
En el mismo sentido, el abordaje del Barrio El Morro encontró un 65 % de conexiones clandestinas con un promedio de 20 años de antigüedad. En ambos casos el costo de la regularización fue nulo, dado que el abordaje se llevó a cabo con los recursos humanos de la empresa y los usuarios abonaron los costos que les correspondían.
Los estudios realizados por la actual gestión de Enersa estiman que las pérdidas de energía por conexiones clandestinas en suministros de tipo T1 superan el 10%. Se informó que el programa recién está empezando por Paraná y luego se extenderá a toda la provincia.
Desde la distribuidora informaron además que el sistema tarifario segmenta los usuarios residenciales de acuerdo con su capacidad económica y que, además, el Gobierno provincial dispone de subsidios tarifarios a los sectores más vulnerables como los programas de Inclusión al Consumo y de Tarifa Social.
Finalmente se remarcó que las conexiones clandestinas, además de suponer un acto de inequidad para con los usuarios que cumplen con el servicio, implican un serio riesgo eléctrico que es preciso combatir para evitar incendios, cortocircuitos o electrocuciones que no solo atentan contra la continuidad del servicio eléctrico sino también contra la propia vida de quienes las realizan y de terceros.






