Boca arrancó su camino en Copa Libertadores ante Universidad Católica de Chile, en el Claro Arena de Santiago. Con el once de gala y tras dos victorias seguidas que lo acomodaron en el Torneo Apertura, el conjunto de Claudio Úbeda buscó llevarse los tres puntos ante un equipo con gran capacidad goleadora. Y lo consiguió, dado que jugó un gran partido y se impuso por 2 a 1.
El partido comenzó más disputado que jugado. El local salió a la carga y chocó contra la férrea defensa Xeneize, que además empezó a controlar el juego a partir del buen pie de sus mediocampistas. En una jugada confusa, donde se podría haber cobrado penal a Adam Bareiro, un rechazo defectuoso cayó en los pies de Leandro Paredes, que en su debut copero no lo pensó dos veces y remató un disparo certero desde afuera del área para poner el 1 a 0 a los 16 minutos.
El gol le dio tranquilidad a Boca, que empezó a hacerse dueño del juego, mientras que los chilenos buscaron la alternativa del centro para llegar a la igualdad. El primer tiempo terminó con un conjunto argentino con dominio absoluto de la pelota y de las acciones, frente al un elenco trasandino que no pudo hacerse del balón y finalizó los primeros 45 minutos sin patear al arco.
En el complemento, la Universidad Católica salió al ataque rápidamente. Y pudo empatar, si no fuera porque Brey ahogó un grito de gol de Zampedri. De a poco, Boca volvió a tener la pelota y luego de una gran jugada colectiva entre Aranda y Blanco, un centro preciso del rosarino fue definido sin arquero por Bareiro, para poner el 2 a 0.
Pese al dominio de Boca, a los 37 minutos la U. Católica encontró el descuento, tras una serie de rebotes luego de un córner, que permitieron que Díaz ponga el 1-2.






