El 29 de agosto se conmemora en Argentina el Día de la Persona Donante. El Ministerio de Salud de Entre Ríos pone en valor el acto altruista de donar órganos y tejidos e invita a la sociedad a reflexionar sobre la importancia de la donación pediátrica.
La fecha fue impulsada por la familia de María Antonella Trivisonno, una niña de seis años fallecida en un accidente de tránsito en 1999 en Rosario. En Entre Ríos, el Centro Único Coordinador de Ablación e Implante (Cucaier), dependiente del Ministerio de Salud, es el ente que representa al Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai) y, el encargado de la procuración de órganos y tejidos para trasplante, cumpliendo con la legislación vigente y las disposiciones nacionales. La provincia trabaja en esta materia desde hace más de 30 años, superando anualmente la media nacional.
Actualmente, en Argentina casi 200 niños y niñas esperan un trasplante para continuar viviendo. Dado que los órganos deben ser compatibles en tamaño y peso, es necesario que provengan de donantes pediátricos. En este contexto, la figura del papá o mamá donante cobra una dimensión significativa, ya que a pesar del dolor irreparable de perder a un hijo, deciden decir «sí» a la donación, pensando en el bienestar de otros niños y niñas que podrían salvarse gracias a este gesto de amor.
Ley Justina y normativa vigente
La sanción de la Ley 27.447 de Trasplante de Órganos, Tejidos y Células, generó importantes cambios en la toma de decisión, ya que se respeta la voluntad de la persona fallecida. Además, se simplificaron los procesos y se amplió el potencial de donantes.
A partir de la normativa todos somos presuntos donantes, pero es importante expresar la voluntad afirmativa o negativa hacia la donación. Esta voluntad se puede manifestar a través de la app Mi Argentina, firmando un acta de expresión en los organismos provinciales de ablación e implante como Cucaier; solicitando que quede asentado en el DNI, o enviando un telegrama gratuito a través del Correo Argentino.
En el caso de los menores de 18 años, la decisión recae en los padres, madres o tutores, quienes deben enfrentar esta posibilidad en uno de los momentos más difíciles de sus vidas.
Fuente: APFD
Entrevista con Ezequiel Lo Cane, papá de Justina






