Tottenham recibió tres goles en apenas 15 minutos ante Atlético de Madrid, que ganó por 5-2 como local, por los graves errores de los defensores y del arquero Antonin Kinsky, principalmente. El tercero de Julián Alvarez, tras un blooper, terminó en su salida y el reemplazo por Guglielmo Vicario. Aunque los goles siguieron.
En el duelo de ida de los octavos de final de la Champions League en el Metropolitano, el equipo local tomó ventaja con rapidez. A los seis minutos, tras un mal pase del arquero que se resbaló, interceptó Ademola Lookman; el delantero cedió de inmediato para el delantero argentino. Alvarez asistió a Marcos Llorente, cuyo remate capitalizó el error y abrió el marcador.
Luego, a los 14 minutos, llegó el tanto del francés Antoine Griezmann. El delantero aprovechó otro error defensivo: Micky van de Ven se resbaló tras un pase atrás, y el histórico atacante del Colchonero interceptó la pelota y la envió a la red.
Tras el saque del medio, llegó el tanto de Julián Álvarez. El delantero aprovechó otro grosero error del arquero checo, que falló al intentar despejar y dejó la pelota servida. La equivocación provocó que el entrenador Igor Tudor decidiera reemplazarlo de inmediato, mientras los hinchas locales lo despidieron con aplausos irónicos.
La escena del cambio fue elocuente, sobre todo si se tiene en cuenta que el arquero de 22 años es habitual suplente y apenas había sumado 180 minutos en la temporada —dos partidos de FA Cup— y este era su debut oficial en la Champions. El ingreso del italiano Vicario, normalmente titular, y la salida entre lágrimas del joven, que apenas había hecho cinco toques con la pelota, marcaron el partido.






